sábado, 1 de noviembre de 2014

Debo decirte ciertas cosas, Cariño.

-¿Recuerdas cuando estábamos sentados a la orilla de la playa en nuestra primera cita, querida?- dije, con un relajo que sólo tiene un médico jubilado, mas aun, sólo era un profesor, de 40 años-.
-Mi amor, cómo olvidar esa noche- decía mientras se ruborizaba-. -Siempre me acuerdo de esa noche de Febrero, fuiste a buscarme al terminal, ahí estabas tú, con tu chaqueta de cuero desgastada, tu camisa a cuadros, unos jeans oscuros y tus lentes de sol, que aun conservas, nunca me gustaron mucho tus lentes, he estado a punto de tirarlos a la basura muchas veces, pero también recuerdo ese día, y los dejo en tu velador-.
Comenzé a esbozar una pequeña sonrisa. No creí que recordase cómo estaba vestido, ya que ni si quiera yo lo hacía.
-Si, y tu lucías radiante. Llevabas un jeans color azul, con patas de elefante, una blusa como de mezclilla, un chaleco color crema y tus lentes permanentes. Cuando bajaste del bus debo haberme puesto rojo como un tomate- y me ruboricé al decir esto-. - Fue un poco cómico ver que no me encontrabas, pero la rosa que había comprado para ti te esperaba con ansias en mis manos, incluso, creo que venía con una tarjetita para escribir un mensaje. No recuerdo si te escribí algo en el momento- mientras hacía una mueca como quien sabe que está cometiendo un error-.
- Cariño- me dijo, mientras se aguantaba la risa- si, si me escribiste, la leo cada cierto tiempo, y aun me sonrojo al leerla, como supongo que lo hice la primera vez-
- De veras- le dije, con cara de cuando alguien recuerda un dato muy importante- te pusiste como un tomatito, te veías tan tierna, sólo quería besarte en ese instante, pero no lo hice y sólo  te abracé. Aun siento que fue la decisión correcta, ¿no crees?-
Ella se quedó mirándome por unos segundos. Luego miró el césped del hotel en donde nos quedábamos, para volver a mirar mis ojos.
-Si, fue la mejor decisión cariño- dijo, sonriendo, como la primera vez que la ví.
Debo decir que su sonrisa era uno de los gestos de la naturaleza que más endulzaban mi vida. Ella acaramelaba todas mis mañanas, todas mis tardes y mis noches con esos labios escarlatas, finos y suaves como solamente ella podía tenerlos. A eso se le unía en la batalla por conquistarme sus hermosos ojos pardos, que cuando me miraban sentía que me leían mis deseos, mis sentimientos, y a pesar de ello, nunca quise esconderle nada. Desde el primer día que la ví, supe que podría durar más que un simple verano.
Seguimos conversando sobre cómo nos habíamos conocido. Pero debo decir que eso no era lo que mi corazón quería decirle en ese momento.
-Querida- dije, con voz temblorosa- No he podido ser lo que te prometí, tu superhéroe, tu protector- ya me comenzaban a caer las lágrimas-.
-Cariño, no seas tontito- me llamó, con esa voz calma que siempre apaciguaba mi ser, al igual que cuando murió mi padre, al igual que cuando falleció mi abuela- si estoy aquí, junto a tí, es porque esa promesa la cumples todos los días, justo como lo esperaba de tí-.
Era encantadora. De su boca salía magia azucarada que relajaba mi alma. Lo hacía con tanta fluidez, como si yo fuese un cubo de rubik para ella, y ella fuese la campeona mundial. Era capaz de resolverme con una naturalidad digna de una divinidad. Divinidad, porque eso era ella para mí.
-Eres encantadora, ¿lo sabes?- le dije, en medio de un suspiro- no sé que me haces, pero me encantas-.
Ella se levantó de su silla, se acercó y me dió un beso en la frente. Tomó mi mano y me dijo:
-Mi amor, he tenido unos 20 años hermosos junto a ti. Unos años que, si pudiera volver a elegir con quien pasarlos, te volvería a elegir a ti, y a nadie mas. Eres mi superhéroe favorito. y quiero mil años más contigo- y cayeron sus lágrimas sobre mis mejillas-, me has dado amor que no te pedí nunca, mas aun así lo acepté y me encantó. Porque me encantas cariño, me encantas Gabriel-.
La abracé, como la primera vez que nos conocimos, como esa primera vez que nos conocimos de verdad. La abracé como la primera vez que hicimos el amor. La abracé, como la vez que se graduó de sus estudios. La abracé, como me encantaba hacerlo.
Ella preparó té para ambos, ya no necesitaba decirle cuántas gotas de endulzante necesitaba, ella le echaba un chorrito, pero ese chorrito era tan preciso que ni yo podía endulzar mejor mi té.


martes, 19 de agosto de 2014

Si Debo Expresar Algo

Si debo expresar algo, siempre fue mejor con una guitarra, te lo dije todo, porque se conecta, me lee, sabe que decir, me gusta tocar guitarra, las letras, el sentimiento, las sensaciones, el frío, el calor, el tiempo, hay tantas cosas que pasan cuando toco guitarra.
Me gusta mi voz, me gusta cantar, llorar, sonreír mientras canto, cantar de tarde, cantar de noche me hace descansar, sentir, cambiar de ánimo, sentirme más lento, sentir todo lento, sentir que termina, que acaba el día, sentir que mañana comenzará otro más y se tocarán mas melodías, pero me gustan las mismas, porque ya son mías.
Cantar es maravilloso, a veces da pena, a veces alegría, es lo justo, es lo necesario, es tonto, inteligente, verdadero, sin mentiras, los sentimientos cambian a través de la canción.
Con la pena me alegro, con la alegría me apeno, a veces no pasa nada, a veces no quiero verla  nunca más, a veces me acuerdo de ella.
Pero mis canciones son mías, me leen, saben lo que siento.
Es reconfortante sentir que lo que cantas es lo que sientes, me pasa todo el tiempo, al igual que escribir, como ahora, escupes algo y le das forma, una canción igual, sólo que la música te hace más cercano, más hermoso, te completa, bailas sin pies.
Descansas, es lo necesario, es lo que quiero, no quiero más guerras, más peleas con nadie, cantemos, canta conmigo, siente lo que siento yo, eso mismo lo puedes sentir tu, acompáñame, siente mi pena, y mi alegría, sólo escucha, cierra los ojos, como lo hago yo, llora si quieres, sonríe si quieres, canta conmigo, mírame, si hace frío, olvídalo, porque cantar es calor, y si hace calor, cantar es frío.
Pero siente como yo, es lo contrario, frío al frío, calor al calor, quémate o congélate, porque la música duele, porque es verdad, nunca es mentira, suenas hermoso guitarra mía, no te detengas, cuerdas sobran, pero las tuyas son las que quiero conmigo, en mis manos, en mis brazos, eres la mejor en todo momento, no puedes decir nada, pero conmigo no callas, y me encanta.
En mis manos nunca callas, y no quiero que calles, me lees las manos, me lees la mente. Síguelo haciendo, no quiero saber que no puedes, te encanta hacerlo, eres linda, sacas palabras de donde no se puede, no sé cómo lo haces, ¿será magia? Ojalá sea así, porque para mí eres mágica, compañera, cumples mis deseos, y no dejes de sonar, cuéntamelo todo, aunque yo no quiera, yo te deseo escuchar, tengo tiempo y te lo quiero dar, y no te detengas, necesito que sigas.
No calles, que cuando callas yo también me callo, y se apaga todo, no veo sin tus palabras, guíame, enciéndete, suena, sueña. Hazme soñar, y haz soñar a otros como lo haces conmigo, debes seguir, si te apagas dejo de escribir, si te rompes no te podré cambiar, eres muy bella, y me llenas, no enciendas la luz, porque ya lo veo todo, es extraño, soy extraño, pero te entiendo. No sabes cuánto te entiendo, por mí, yo sería tu guitarra, pon tus manos sobre mí, mis cuerdas, y hazme cantar, y no te detengas, porque yo no quiero, pero te necesito, dependo de ti.
Descanso de nuevo. Apareces. Me hablas. Te hablo. Y volvemos a unirnos. Mejor no soñemos, quedémonos así.
Tú me cantas el mundo, me dices la verdad. Me duele que seas sincera, pero lo eres, y me ayuda, me cuidas. Quédate.
Acompáñame, que quiero acompañarte, Te sigo si tu quieres, si o, patéame lejos, corta mis uñas y mis dedos, laceras mi lengua, que sin ti ya no quiero hablar, no quiero sentir, porque yo te quería a ti, y solamente a ti, y a nadie más, solo tú me llenas, y si te vas, me llenas, me vacías, dejas espacios en mi, en donde ponías tus cuerdas y vibrabas dentro de mí.
Me sonrojas.
Me das pena.

Me das todo.

martes, 3 de junio de 2014

¿Qué es lo que hace un hombre promedio en un chat?

...¿Y qué es lo que hace un hombre promedio en un chat? Tomando en cuenta que este hombre suele comprometerse más de la cuenta con su trabajo, y que acababa de llegar a su solitaria y fría casa, podríamos decur que este hombre se estaba relajando.
Antes, en su juventud, este hombre practicaba su técnica en la guitarra todos los días, era su vida... era su pasión, y por esto decidió llamarse "ElDeLaGuitarra"
"ElDeLaGuitarra", un hombre atareado, amante de su trabajo, profesor de tomo y lomo, sabía que debía dedicar mucho tiempo a su deber, el enseñar, por lo cual constantemente se encontraba revisando evaluaciones y los trabajos de aquellos dos colegios en que trabajaba, ya que su ex-esposa solía gastarse toda la pensión de su pequeña en licores y salir con su nueva pareja, que era un holgazán. Un holgazán que "ElDeLaGuitarra" conocía muy bien, ya que era el ex de su mejor amiga, amiga y confidente.
Pero él ya no pensaba en su ex-mujer, sino que sólo en su hija, y de tanto pensar en ella dejó de preocuparse de sí mismo. Se volvió un hombre desalineado, no combinaba prendas, olvidaba afeitarse seguido, era un hombre que había perdido el rumbo en cierto grado, tanto que sus amigos lo reconocían solamente por su humor sarcástico.
Ya en el chat, "ElDeLaGuitarra" sólo pensaba en comentar las cosas del día, lanzar un comentario jocoso o algo similar, tomando en cuenta que el humor que tenía era un poco molesto a ratos.
Hablar del frío de la estación fue lo primero que se le ocurrió, lentamente surgieron unos cuantos individuos que hicieron causa común con él y pudieron debatir de la mejor manera que adultos pueden encontrar, el sexo y la cama. "ElDeLaGuitarra" no había salido con una mujer durante ya casi siete meses, situación que lo preocupaba casi al punto de rendirse en el amor.
Uno que otro comentario sarcástico, e incluso hiriente para los mas conservadores surgieron durante la conversación. De cuando en cuando sacaba risas en los otros chateros. A medida que avanzaban las horas se integraron hombres y mujeres, así como otros se iban de la sala. Sólo una mujer permanecía desde el comienzo, su nick era "ChicaPunk".
"ElDeLaGuitarra" creyó que, ya siendo las 00:30 de la madrugada podía conversar con una última persona antes de volver a su trabajo o intentar dormir.
-"Me leíste la mente"- fue lo que respondió "ChicaPunk" al saludo de "ElDeLaGuitarra", y allí comenzaron nuevamente a hablar sobre el frío y sus derivados adultos.
Al rato de conversar, sintieron que podían revelar sus nombres, sus gustos y estilos de vida, sus experiencias amorosas y gustos en el sexo opuesto.
Para "ElDeLaGuitarra" esto ya no era complicado de hablar, sino que sentía que no lograría nada, intentó evadir esto mostrándole un viejo proyecto personal, proyecto en donde ponía sus últimos atisbos de romanticismo que aún permanecían en él, su blog.
"ChicaPunk" sintió una conexión con lo que mostraba sentir "ElDeLaGuitarra", y dudó en mencionarselo en un principio, pero la compenetración que habían alcazado en alrededor de 3 horas de conversación hacían notar que sus esencias parecían gustarse mutuamente.
La atracción entre ellos fue tal que sentían que la noche se detenía frente a ellos.
Prometieron conocerse. Compartir sus labios por un momento y sentir que el tiempo se detiene nuevamente, ahora en sus bocas.
¿Es posible amar a un desconocido?, ¿Realmente desconocemos a todos? O simplemente, quizás, por las casualidades de la vida, ¿Podría existir alguien que te espera rescatar de tu vida?
El hombre, a la mañana siguiente volvió a sostener su guitarra, tocar la primera canción que aprendió, y se equivocó en el mismo acorde de siempre.