jueves, 15 de agosto de 2013

Mujer...

Si pudiera escribir a una mujer, a la mujer perfecta para mi, ¿sería capaz de escribirla en realidad?, fue la pregunta que me surgió al terminar de ver "Ruby, la chica de mis sueños", y lo único que puedo decir en este momento es que es complejo. Imagina las posibilidades que tienes al escribir, nuestra mente tiene las capacidades de generar mundos nuevos, personas nuevas, amores y desamores nuevos; somos capaces de esculpir "nuestra" realidad. Puedo tener a una mujer tierna, o a una mujer ruda, una mujer deportista, una mujer intelectual, una mujer que sepa cocinar, que sepa dar masajes, que me hable en otros idiomas, que cante, que tenga ojos verdes, que prepare el mejor café de grano, que le guste ir a Inglaterra por las mañanas y almorzar en Italia, luego ver un atardecer en La Tour Eiffel en Francia, para luego dormir bajo las estrellas a los pies de algún paraje de Holanda. Puede ser una mujer mayor, o bien, puede ser menor, o incluso haber nacido el mismo día, a la misma hora, el mismo año y en el mismo lugar, Puede ser morena, puede ser de piel blanquecina como la nieve, puede pasar frío por las mañanas, puede ser aquella que nunca le duela la cabeza, puede ser la que nunca se aburra de ti... Pero si lo escribiera, no estaría escribiéndola. Perder el resto de los detalles, para bien o para mal , que se enoje, que menstrúe y sólo quiera dormir en sus días, o que a veces no quiera verte, o que lanzase platos por tu cabeza, que no le guste tu música, que te robe la parte mas rica de tu comida; que te haga sentir frío cuando quiera caminar por la costanera un día de otoño, o que te destape mientras duermen juntos... si perdiera esos detalles, sería un maldito egoísta. Es que simplemente no podría vivir con una mujer sin detalles... Porque si amo a una mujer, cuando amo su amor, también amo su odio, amo su indiferencia, su color de pelo, sus pestañas, su caminar, su olor cuando despierta, y su olor antes de dormir... Porque si pudiera escribir a una mujer perfecta, me basaría en una mujer real.