domingo, 3 de febrero de 2013

La pizza más sabrosa del mundo

Estaba completamente seguro de que era eso lo que no me dejaba dormir... no era ella en si... sino que el amor que sentía por ella. Al despertar cogí  el teléfono y la llamé. Era domingo, 11:30 mas o menos, quizás la despertaba... La verdad no, sabía que le gustaba hacer yoga y se levantaba a las 9:00 siempre, llueva o truene. También sabía que le gustaba esperar el 3º "ring" del teléfono para asegurar que podía contestar sin apuro. No contestó. La llamé a su teléfono móvil.
- ¿Mi amor? Voy camino a tu departamento, ¿ahí hablamos ya? Chaito muack!- No alcancé a decir una sola palabra, pero ya estaba acostumbrado.
Aproximadamente ella se demoraba 40 minutos en llegar a mi departamento, a no ser de que la avenida estuviera congestionada, lo que me daba tiempo para hacer mi cama, ordenar un poco y bañarme por supuesto.
La había invitado a almorzar porque se lo había prometido, si me ascendían tenía que prepararle con mis propias manos una pizza. No sé preparar pizzas, así que el viernes estuve 2 horas buscando recetas y viendo vídeos en YouTube donde aprendí a hacer la masa, pero me quedé dormido después de eso.
Al llegar me pidió el baño, en verdad no lo pidió, sólo entró y lanzó su chaleco al sillón, errándole mientras que entraba al baño.
Me preocupé, estaba pálida. De inmediato pensé que se había intoxicado con algo que comió. Desde el living escuchaba como se quejaba. Descolgué las llaves del vehículo y le dije "Vamos al hospital, te llevo".
Por suerte, no había congestión vehicular. En urgencias tuvo que entrar sola porque yo no era un familiar directo de ella, aún. Esperé a lo menos 2 horas en recibir una noticia del doctor a cargo de ella, estaba muy preocupado, ella era una mujer menuda, tez blanca y cabello castaño oscuro, ojos pardos, quizás muy parecida a la media de las mujeres, pero para mí ella era distinta.
El doctor me dijo que no tenía nada de malo, era normal en su condición...¿Condición? no entendí, pero puse cara de entender. Me dejaron pasar, era un Box que, por suerte para nosotros estaba vacío.
- Cariño, ¿como estás? me preocupaste...- Le dije, mientras que observaba sus labios ya coloridos.
- Tranquilo amor, estoy genial... ...te tengo una pequeña noticia de tres meses - Sonriendo y con unas lágrimas de felicidad inmensa, mientras que ponía su mano en su vientre.
Al abrazarla sin querer, solté el suero que tenía conectado, pero una enfermera pasaba por allí y la reconectó. Me dijo que esperara un rato afuera, que en media hora más la paciente estaba de alta.
30 minutos era el tiempo preciso para ir a comprar algo, flores, chocolates, etc. Me sentía en los cielos.
Llegamos a la casa y la llevé a la cama, que estaba a mal hacer. Mientras se acomodaba, calenté en el microondas lo que había allí.
Me arrodillé junto a ella y besé su pancita de tres hermosos meses.
Mientras servía dos tazas de té, me preguntó: - ¿Que preparas?.
Sólo le respondí: -¿Te acuerdas por qué venías?
-Ding!- sonaba el microondas, estaba lista.
En una bandeja dos tazas y dos trozos de pseudo-pizza, si es que se le podía llamar así.
-¿Te gustó?- Le pregunté un poco nervioso, no la había probado.
- Es la pizza mas sabrosa del mundo mi amor...- Dijo, mientras la dejaba en el velador.
En eso, nos dimos el mejor beso de la vida, el beso mas cálido, relajante que nos habíamos dado, y como dato extraño del momento tenía sabor a queso y jamón.

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