viernes, 27 de julio de 2012

La noche de los mil soles...

Martes, alrededor de las 11:30 de la mañana y recibí tu mensaje, querías hablar... hace tiempo que no nos veíamos y ahora querías hablar, sé que necesitamos hablar, pero un mensaje de texto es lo que menos hubiera esperado de tí...
Seguí afinando mi guitarra, siempre se desafina, debo comprar nuevas cuerdas, pero éso deberá esperar ya que no tengo mucho dinero y no quiero gastar mas de lo previsto.
Me comencé a preocupar, ya que nunca me habías enviado un mensaje tan escueto como el de hoy... siempre le agregas una carita a tus mensajes, el de hoy fue una excepción, una rara excepción...
Mi segundo día oficial en vacaciones y me siento extraño, si tuviera dinero en el teléfono te llamaría de inmediato, tendré que esperar... tengo la misma sensación de hace dos meses, cuando nos conocimos, osea,  cuando nos "re-conocimos", tú eras sólo una chica de mi salón de clases con la cual ni siquiera conversaba, unos cruces de miradas y nada mas, y luego 5 o 6 años después te encuentro mirando unos libros en una tienda, tu pelo me enamoró sin saber que eras tú, te giras y te reconocí de inmediato. Pero ya no eras la misma, o al revés, yo no era el mismo de hace 5 o 6 años. Comenzamos a hablar, algo que nunca habíamos hecho en nuestras vidas, ahora me parecías "interesante". Te invité un café y seguimos conversando, nos faltó tiempo para ponernos al día, nuestros ex-compañeros, ex-profesores, y todas esas cosas que con un poco de suerte, teníamos en común en nuestra época de liceo. Salimos del café y ya estaba oscuro. Me dijiste -me dió frío-, y me saqué mi abrigo y lo puse sobre tu espalda, caminamos hacia mi auto y te llevé a casa. Antes de que te bajaras te pregunté -¿te veré de nuevo?- y te diste vuelta, me miraste, te sonrojaste y me dijiste - si tu quieres -. Con eso último me cautivaste, nos comenzamos a ver mas seguido, vimos algunas películas, te quedaste en mi casa... y no te veo desde hace una semana...
Otro mensaje tuyo, decía - quiero verte - , ni siquiera lo pensé, yo también quería verte. Me alisté y me fui en el auto hacia donde trabajas. Te recogí a eso de las 7:30 a las afueras de tu trabajo, te subiste y no me dijiste nada, me sentía horrible... Conduje hasta Viña del Mar y me dijiste - Vamos a la playa -, sólo atendí. Cuando llegamos nos pusimos a caminar por las orillas, llegamos a un mirador y nos quedamos. Una lágrima corría por tu mejilla, quise abrazarte pero te corriste, me dijiste algo que me congeló.
-No estoy segura de que me quieras... como yo a ti...- .
En ese momento el Sol se escondía justo en el horizonte y algunos haces de luz se reflejaban en los peaks de las olas, generando la ilusión de muchos soles, mil soles.
No tenía palabras para responderte, sólo pude decirte: - Ni toda la luz que reflejan las olas podrían describir  el reflejo de mi alma cuando pienso en tí, no sé cómo nunca te logré ver antes...- ... y sonreíste... llevabas puesta una fragancia de vainilla....me encanta la vainilla, me acerqué a tí y te besé... me besaste... nos besamos...
Te secaste esas lágrimas, te pusiste mi chaleco y caminamos...