sábado, 22 de abril de 2017

Tiempo perdido

Cuando me desperté, supe de inmediato que estaba atrasado. Cogí la ropa que dejé en la silla del escritorio y la dejé a los pies de la cama, mientras acercaba con uno de mis pies el par de zapatos negros que ocuparía hoy. Nunca ocupo un par de zapatos más de dos días seguidos. Primero alcancé un algodón con alcohol para limpiarlos, luego los lustré como lo hace la gente normal. Mientras se secaban, me puse una camisa blanca, una corbata negra, y me vestí con el traje que había alcanzado. Al terminar de vestir aún no secaban los zapatos, por lo cual los acerqué a la ventana mientras calzaba pantuflas y me iba a lavar los dientes.
- Por suerte me bañé en la noche - dije, sin mirar la hora. Estimaba que eran las 8:25 am y debía salir a eso de las 8:45.
Puse el calentador de agua, luego sobre el tostador dejé dos panes y dejé la taza con una bolsa de té y una cucharada de azúcar, no más ni menos.
Aún no preparaba el caso. Se suponía que ayer vendría Victoria a ayudarme con él, pero con la discusión que tuvimos hace dos días, luego de que nos juntáramos en la cafetería de la avenida Valparaíso que tanto nos gusta, y camináramos por la costanera a eso del atardecer en pleno otoño, desistí de la idea que me sugería que ella terminaría los detalles.
Cuando dieron las 8:30 am, calcé los zapatos ya secos y cogí el teléfono. Luego de un par de tonos ella contestó.
- ¿Aló?- dijo Victoria, como si no supiera con quién hablaba.
- ¿Podemos hacer las paces? no es necesario seguir con esta indiferencia, además hoy es un buen día para caminar, ya ví el pronóstico del tiempo- proponiendo una posible cita, sabiendo que me arriesgaba al no rotundo, que no quería escuchar.
- Mateo, ya te dije que no es buena idea que sigámonos viéndonos fuera del trabajo, nos perjudicará. Es necesario que entiendas eso- manifestó con un cansancio emocional reflejado en sus palabras.
- ¿Te parece si lo conversamos durante el día? te invitaré a almorzar, aunque sea una empanada- sugerí con risa al final.
- Ahí veremos, nos vemos- y colgó sin siquiera darme tiempo para despedirme.
Guardé las carpetas de los casos que revisaríamos hoy, luego cogí las llaves que dejé al lado del cenicero, y alcancé mi reproductor de música. Por suerte lo había dejado cargando la noche anterior.
Al cerrar la puerta del automóvil miré la hora y noté que eran las 8:49 am, luego de eso lancé mi teléfono al asiento del copiloto. Decidí tomar la carretera y así recuperar el tiempo perdido.

Pero el tiempo perdido, perdido está.

Dos manzanas antes de llegar a la carretera de alta velocidad, sonó el teléfono.
Nunca contesto mientras conduzco, pero sabía que podría ser Victoria, y no podía no dejar de contestarle, pero cometería un error que me costaría caro.
Mientras tanto, una abuela cruzaba la calle con su nieto. Iban al centro médico que quedaba a tres cuadras aproximadamente, pero lamentablemente no llegarían a destino.
Cuando cogí el teléfono desvié la mirada de la vía, y cuando noté que era un número desconocido volví a centrar la mirada en la calle, y cuando noté que la abuela cruzaba la calle con su nieta intenté frenar de inmediato, pero al parecer la suela había quedado manchada con pasta de zapatos fresca.
Resbalé e impacté de lleno con las dos mujeres.
Fue como si cayeran sobre el capó dos sacos de frutas y ramas.
Me bajé del vehículo y comencé a gritar, pero a esa hora la gente normalmente ya ha salido a trabajar. Cogí el teléfono y llamé al 131 y al 133 respectivamente.
Luego de eso mi mente se nubló y al cabo de 10 minutos, carabineros me tomaba declaraciones.
Al parecer no habría cita.

sábado, 2 de abril de 2016

El Extranjero

Efectivamente, había vuelto a discutir en su casa. Habían golpeado a su hermano. Él, como una persona que no se arrodillaba frente a la injusticia, lo protegió frente al agresor. Pero, al contrario de una situación normal (o, al parecer, no), la familia lo culpó a él de agrandar la pelea.

Él tomó sus cosas y fue a la casa de su amigo el europeo. El europeo le brindó una cama y una cobija. Lo alimentó porque lo vio desnutrido, sacándose el alimento de la boca muchas veces, compartiendo el mísero pan que tenía diariamente. El violentado se quedó hasta que se sintió un poco mejor.

El violentado, agradeciendo la ayuda del europeo, le da un abrazo de esos que puede darte sólo un vagabundo cuando recibe una porción de comida. Fue tan eufórico que se sentía en el aire todos esos "gracias por todo lo que has hecho por mi" y esos "te lo devolveré cuando lo quieras y necesites".

El violentado, decide emprender rumbo y ver si podía volver a su casa. Cuando llegó, todo había cambiado. Su hermano se había ido de la casa. El agresor seguía gobernando. Entonces vio que su casa nunca había sido su casa, sino que sólo una estancia en donde el debía obedecer. El agresor no era tal, sino que simplemente era un opresor.

Se dirigió donde su amante. La amante estaba ocupada. No podía brindarle ni una cobija.
El oprimido, dándose cuenta que no era bien recibido, se fue nuevamente. "La pasión no es amor, ni el amor es compasión" se decía a sí mismo, mientras avanzaba en el tiempo que le quedaba.

El oprimido se dio cuenta que quería una gota de amor. Fue donde su madre. La madre desconocía el paradero de su hermano, y sonrió cuando supo que el oprimido estaba bien, a lo menos físicamente.

Pero la madre, que conoce bien a su hijo, supo de inmediato que su corazón estaba roto. Sin más preámbulos, su madre le dio una cobija, una cama y lo arrulló hasta que la pena que le había hecho pasar la vida.

El apenado, dio un beso en la mejilla a su madre, quien miró a los ojos de su hijo y besó en la frente, como en antaño. "Continúa, busca el lugar en donde te sientas cómodo" era la última frase que escuchó de su madre. El apenado llegó a las orillas de un gran lago, el cual formaba parte de la frontera de su mal logrado país.

Se encontró con un barquero extranjero al lado de una balza, cubierto con un abrigo, al igual que él. Cuando fue a hablar con él, se dio cuenta que las acciones que realizaba eran las mismas que el barquero hacía. Entonces se dio cuenta que el barquero no era más que un reflejo. Que él tenía apariencia de extranjero, en su propia tierra. En una tierra en donde nadie sentía como él.

El extranjero se subió a la balza. Miró por última vez la tierra que no concordaba con él. Sostuvo el remo con ambas manos, y procedió a remar hasta llegar al otro lado.

El extranjero había llegado a nuevo puerto. Conoció un nuevo hermano, un nuevo europeo, una nueva madre y una nueva amante. Como si no hubiese pasado nada.

El extranjero, estando en su nueva casa, escucha una nueva discusión. Habían golpeado a su hermano.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Sirenas

Sabía que me iba a pedir pololeo.
Era mi cumpleaños y deseaba estar con él, por lo que decidí ir a buscarlo a su trabajo. Salía tarde, por lo cual tomé ese abrigo que usé el día que lo conocí. Era un chaleco negro, muy sencillo que aun guarda el aroma a mar de la costa de Valparaíso, y que suelo usar cuando deambulo por su costanera.
A veces me pregunto por qué no lo vi antes, si ambos acostumbrábamos caminar por ese mismo lugar, pero quizás no vale la pena hacerlo, si el tampoco me vio en esos fragmentos de momentos en que nos topábamos sin saberlo.
Ya me había puesto el abrigo y sólo quedaba coger las monedas, las llaves y melodías para el camino, entonces cogí mi reproductor de música y unos grandes audífonos violetas que tanto le gustaban a él. Debo reconocer que a veces me siento un poco boba intentando lucir bien para Alfonso, ya que sé que es un tipo sencillo, pero igual me gusta sacarle pequeñas sonrisas con estos minúsculos detalles que se que a él le encantan.
Salí con tiempo de sobra de mi departamento. Corría un viento gélido por las calles y apuré el paso hasta la parada de buses que queda a una cuadra del edificio. Me encontré con la señora que atiende el negocio del barrio por las mañanas, muy amable ella, siempre me pregunta si llevaré los mismos "dos panes con lisa". De vez en cuando pienso que tiene una bolsita con el nombre "Lorena" en la superficie, con dos hallullas y unas láminas de mortadela en su interior.
Como nunca, el conductor del bus al que me subí andaba con buenos ánimos, recibiéndome incluso con una extraña felicidad el pasaje "escolar" que pagamos aquí. Eso me causó gracia y trajo recuerdos de cuando era pequeña, de cuando los conductores no nos recibían la rebaja tarifaria escolar y, simplemente, nos hacían descender del bus. Por suerte, en esos tiempos mi papá trabajaba cerca del colegio. Él me compraba una paleta de helado artesanal sabor menta y chocolate que tanto me gustaba (y me gusta hasta la actualidad), y me quedaba sentada en la escalerilla fuera del almacén que administraba, lamiendo esa paletita, que me hacía sentir que era lo único que debía hacer en esos momentos. Una sencillez que me gustaría que volviese.
Habían pasado ya 10 minutos de viaje y ya me había ido en aquellos recuerdos tan bellos como los atardeceres que acostumbramos a ver con Alfonso, el "Forastero", como le solía decir.
Por un momento no recordé el por qué del sobrenombre aquel. Encendí el reproductor de música y comenzaron a sonar canciones que le había robado de su portátil. De pronto miré el mar que comenzaba a verse por la ventana, resplandeciente por las luces que los barcos fondeados reflejaban en su superficie, y comenzó a sonar aquella canción. Hace aproximadamente un mes que él me había dedicado esa canción. En verdad, él exactamente no, sino que el vocalista de una banda tributo a su banda favorita. Recuerdo incluso que desde el público lo molestaron y en un principio fue un poco cómico pero también reconozco que me ruboricé. Pero él ni si quiera se inmutó por las burlas, sino que se centró en mí. En ese momento recuerdo que sus ojos se llenaban de lágrimas, pero de una felicidad inmensa que lo desbordaba a tal nivel que sólo canciones podían decirme lo que él quería decirme en ese momento, y ambos sabíamos qué es lo que quería decirme. Él me amaba. Fueron casi 5 minutos de un abrazo constante, sonrisas perfectas que se apaciguaban entre nuestros brazos. Su voz, temblorosa pero aun así suave, seguía cantándome esos fragmentos que tanto me había cantado y haciéndome ver que pronto lo de nosotros tomaría forma.
Ya se acababa la canción y debía bajarme ya del bus, en su lugar de trabajo. Era una pequeña escuela para adultos. Enseñaba ciencias y decía que en días como hoy los adultos son los que desean aprender más, pero que aún no pierde la esperanza en los niños. Ese tipo de expresiones me sacaban sonrisas, ya que su madurez, combinada con sus tonterías varias que constantemente me hacen reir, me dan una sensación de constante bienestar, y, por sobre todo, felicidad.
- ¡Hola Damita! ¿Cómo está?- preguntó, sacándose la palestina que llevaba en su cuello, guardándola en su bolso que siempre colgaba en uno de sus hombros.
- ¡Hola Caballero, muy bien! ¿Y usted?- respondí, mientras me acerqué a su pecho, para rodear con mis brazos su espalda, respirando ese aroma almizclado, que acostumbraba a usar, y que ya me había conquistado.
Comenzamos a caminar hacia la costanera. Alfonso usaba la misma chaqueta que usó en nuestra primera cita. Esa chaqueta que usó de manera romántica, pero a la vez inútil, para cubrirme de una ola que salía de las ruedas de un bus en ese día de lluvia.
Eran ya las 11:45 de la noche y sacó un pequeño chocolate. Sabía que no podía pedir mas que eso, ya que ambos andabamos en épocas débiles, económicamente hablando.
Fue una mini celebración de un cumpleaños con sabor a espera, ya que después de la entrega del pequeño presente y un abrazo, vino una pausa, y luego vinieron unas lentas palabras.
Sabía que me iba a pedir pololeo.
- Lorena... sabes que nuestro tiempo juntos ha sido un regalo, dulce como este pequeño chocolate...- decía, tembloroso pero suave.
- Alfoncito, cariño... ¿Esperarías 15 minutos más?- dije, para calmarlo, y para calmarme también, si ambos queríamos decir que sí.
Nos sentamos en la orilla que daba hacia la bahía de la costanera, se sacó su chaqueta y la puso sobre mis hombros, y me abrazó. Acercó sus labios a mi oído y comenzó a pronunciar esas palabras que constituían el coro de la única canción que era capaz de simbolizar todo lo que él sentía por mí, por mi cuerpo y por mi alma.
Mientras mi espalda se estremecía en tan bello momento, mi cuello se erizaba ante su cálido canto. Sólo podía responder abrazándolo más fuerte que a nadie. El era tan diáfano que me mostraba sus sentimientos constantemente, y nunca vi en Alfonso ganas de dañarme, sólo de cuidarme y hacerme feliz... Pero yo me conformaba si él me cantaba al oído todas las noches.
Alfonso miró su reloj de pulsera, hizo su típica mueca con su sonrisa pícara, y prosiguió con la misma línea utilizada antes por él mismo.
- Lorena... sabes que nuestro tiempo juntos ha sido un regalo, dulce como este pequeño chocolate...-
Sabía que me iba a pedir pololeo.



sábado, 8 de agosto de 2015

Marejada

Porque disfruto ese momento,

converso con el misterio.

Es aquella sensación

 que pulula en vuesta espalda,

que danza en tus mejillas y

que acaricia nuestros labios

cual cosquilla ponzoñosa

que droga nuestros cuerpos

y nuestras almas diafanas.

Como un paraguas y una máquina de coser

nuestros encuentros son bellos y fortuitos,

incluso eternos.

Puedo bailar con el "felices para siempre"

pero las canciones terminan,

al igual que las tormentas y marejadas.

Prometo ante vos cual hidalgo

mantenerte seca mientras dure.


Deja que realmente perdure.

jueves, 2 de julio de 2015

Pérfida

-¿Sabes? Yo no te considero pérfida, como tú lo dices. - le aseguré, mientras levantaba mi taza de café, con el meñique erguido.- Creo que lo dices sólo porque estás soltera y no has encontrado a nadie que te enganche.

-¿Por qué lo dices? ¿Qué tiene que ver que esté soltera y ser pérfida? -dijo mientras endulzaba el té que había pedido a la mesera.- Antonio, aun no me conoces como para asegurar eso, ¿Acaso te he dado la percepción de lo contrario? -exclamó con cierto nerviosismo, que, hasta el momento, nunca había percibido en ella.

Camila era una chica que conocí en un café. Adoraba la buena música, siempre tenía temas en común para hablar y adoraba pasar horas platicando, ya sea por whatsapp o en vivo. Ella vivía en Valparaíso, una ciudad aventurera, bohemia pero traicionera, y se notaba que parte de ella había sido curtida por la magia del puerto.

En una semana, habíamos logrado conocer ciertas mañas de cada uno. De hecho, uno de los rasgos que me atraía de ella, era su libertad para vivir. En cambio, yo soy un hombre mas romántico, sufro por ciertas cosas en las que hay que sufrir, valoro la lucha, la trama para llegar a desenlaces, ya sean buenos o, a veces, desfavorables.

Ella me contaba sus historias, sus travesías y peripecias que había atravesado, sus dolores, sus alegrías y proyectos, lo cual provocaba en mi una cierta atracción un poco carnal, percibía afinidad por como ella sentía las cosas.

-Sabes que mi vida ha sido una locura, una aventura. No necesito agarrarme de aquellos que van y vuelven.- arguyó, bebiendo con sus carnosos labios de la taza de té, sin quemarse.

-Pero eso no te haría pérfida. -dije, luego de beber de la taza, y dejarla hasta la mitad aproximadamente. Luego, miré sus manos, su collar con forma de Sol, y finalmente sus ojos, rasgados, pero con una potencia que describía su energía, su potencia y, como gustaba decir, libertad.- Creo que eres todo lo contrario.- dije, curvando un ángulo de mi boca, generando una sonrisa, mientras le seguía clavando mis ojos en los suyos.

-¿Y cómo sería eso?, a ver, explícate un poco más.- me dijo con cierta incredulidad, pero aun así, seria.

-Creo que es más sencillo de lo que parece. Las cosas que has hecho en tu vida, sólo han logrado que te aferres aun más a tu gente, a tu verdadera gente. Y eso es más importante, no creo que a ellos nunca los traiciones.- puse mi mano, tibia por sostener mi café, sobre la de ella, que estaba un poco menos cálida que la mía.- Quizás debas ver la taza media llena, cariño.

Ella sonrió, de la misma manera que lo hice yo, hace un minuto atrás. Luego compartimos un cheesecake de frambuesa. No volvimos a probar otro tan suave como aquel.

jueves, 2 de abril de 2015

Sin Parpadear

Abrí los ojos y mi madre se encontraba allí, con dos tostadas crujientes  y con un zumo de naranja recién exprimido. Es genial cuando después de muchas pesadillas te encuentras tan cómodo, como si fuera otra realidad, como si fuera un sueño. Cerré los ojos.
Hace dos años que no veía a mi madre. Solía llegar cada cierto tiempo, pero, por alguna razón, no había vuelto de su viaje. 
Cuando volví a abrirlos, habían dos tipos con bata blanca observándome. Me sudaban las manos y el cuello. Tenía unas amarras de cuero atadas a mis muñecas y estaba sujeto a una especie de camilla vertical. Hablaban otro idioma y no entendían nada de lo que les decía. Ellos conversaban entre sí, anotando cosas en sus carpetas. En la mesa había un cóctel de fármacos que pretendían dármelos , a los cuales me rechacé en primera instancia, pero hicieron entrar a un hombre tan forzudo que fácilmente hubiera podido retar a un gorila y salir victorioso, por lo tanto decidí aceptar las medicinas. Comenzó la somnolencia inducida, y la verdad es que odiaba ese fenómeno, ya que cada vez que pasaba podría aparecer en cualquier lugar del mundo, pero casi nunca volvía a casa. Me resistí un par de minutos con los ojos abiertos, pero los gramos de pastillas ingeridas ya comenzaban a alojarse en mis párpados, que se volvían más pesados. Cerré los ojos.

Abrí los ojos y mi madre estaba allí, con dos tostadas crujientes y un vaso de zumo de naranja. Adoraba ese lugar. Ya no quería parpadear, por lo que recurrí a cercenar mis párpados con el cuchillo de la margarina. No había sangre, no había dolor, no había miedo. Sólo estaba yo y mi madre, felices, observándonos, mientras comíamos unas sabrosas tostadas. ¡Qué deliciosas se veían!.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Debo decirte ciertas cosas, Cariño.

-¿Recuerdas cuando estábamos sentados a la orilla de la playa en nuestra primera cita, querida?- dije, con un relajo que sólo tiene un médico jubilado, mas aun, sólo era un profesor, de 40 años-.
-Mi amor, cómo olvidar esa noche- decía mientras se ruborizaba-. -Siempre me acuerdo de esa noche de Febrero, fuiste a buscarme al terminal, ahí estabas tú, con tu chaqueta de cuero desgastada, tu camisa a cuadros, unos jeans oscuros y tus lentes de sol, que aun conservas, nunca me gustaron mucho tus lentes, he estado a punto de tirarlos a la basura muchas veces, pero también recuerdo ese día, y los dejo en tu velador-.
Comenzé a esbozar una pequeña sonrisa. No creí que recordase cómo estaba vestido, ya que ni si quiera yo lo hacía.
-Si, y tu lucías radiante. Llevabas un jeans color azul, con patas de elefante, una blusa como de mezclilla, un chaleco color crema y tus lentes permanentes. Cuando bajaste del bus debo haberme puesto rojo como un tomate- y me ruboricé al decir esto-. - Fue un poco cómico ver que no me encontrabas, pero la rosa que había comprado para ti te esperaba con ansias en mis manos, incluso, creo que venía con una tarjetita para escribir un mensaje. No recuerdo si te escribí algo en el momento- mientras hacía una mueca como quien sabe que está cometiendo un error-.
- Cariño- me dijo, mientras se aguantaba la risa- si, si me escribiste, la leo cada cierto tiempo, y aun me sonrojo al leerla, como supongo que lo hice la primera vez-
- De veras- le dije, con cara de cuando alguien recuerda un dato muy importante- te pusiste como un tomatito, te veías tan tierna, sólo quería besarte en ese instante, pero no lo hice y sólo  te abracé. Aun siento que fue la decisión correcta, ¿no crees?-
Ella se quedó mirándome por unos segundos. Luego miró el césped del hotel en donde nos quedábamos, para volver a mirar mis ojos.
-Si, fue la mejor decisión cariño- dijo, sonriendo, como la primera vez que la ví.
Debo decir que su sonrisa era uno de los gestos de la naturaleza que más endulzaban mi vida. Ella acaramelaba todas mis mañanas, todas mis tardes y mis noches con esos labios escarlatas, finos y suaves como solamente ella podía tenerlos. A eso se le unía en la batalla por conquistarme sus hermosos ojos pardos, que cuando me miraban sentía que me leían mis deseos, mis sentimientos, y a pesar de ello, nunca quise esconderle nada. Desde el primer día que la ví, supe que podría durar más que un simple verano.
Seguimos conversando sobre cómo nos habíamos conocido. Pero debo decir que eso no era lo que mi corazón quería decirle en ese momento.
-Querida- dije, con voz temblorosa- No he podido ser lo que te prometí, tu superhéroe, tu protector- ya me comenzaban a caer las lágrimas-.
-Cariño, no seas tontito- me llamó, con esa voz calma que siempre apaciguaba mi ser, al igual que cuando murió mi padre, al igual que cuando falleció mi abuela- si estoy aquí, junto a tí, es porque esa promesa la cumples todos los días, justo como lo esperaba de tí-.
Era encantadora. De su boca salía magia azucarada que relajaba mi alma. Lo hacía con tanta fluidez, como si yo fuese un cubo de rubik para ella, y ella fuese la campeona mundial. Era capaz de resolverme con una naturalidad digna de una divinidad. Divinidad, porque eso era ella para mí.
-Eres encantadora, ¿lo sabes?- le dije, en medio de un suspiro- no sé que me haces, pero me encantas-.
Ella se levantó de su silla, se acercó y me dió un beso en la frente. Tomó mi mano y me dijo:
-Mi amor, he tenido unos 20 años hermosos junto a ti. Unos años que, si pudiera volver a elegir con quien pasarlos, te volvería a elegir a ti, y a nadie mas. Eres mi superhéroe favorito. y quiero mil años más contigo- y cayeron sus lágrimas sobre mis mejillas-, me has dado amor que no te pedí nunca, mas aun así lo acepté y me encantó. Porque me encantas cariño, me encantas Gabriel-.
La abracé, como la primera vez que nos conocimos, como esa primera vez que nos conocimos de verdad. La abracé como la primera vez que hicimos el amor. La abracé, como la vez que se graduó de sus estudios. La abracé, como me encantaba hacerlo.
Ella preparó té para ambos, ya no necesitaba decirle cuántas gotas de endulzante necesitaba, ella le echaba un chorrito, pero ese chorrito era tan preciso que ni yo podía endulzar mejor mi té.


martes, 19 de agosto de 2014

Si Debo Expresar Algo

Si debo expresar algo, siempre fue mejor con una guitarra, te lo dije todo, porque se conecta, me lee, sabe que decir, me gusta tocar guitarra, las letras, el sentimiento, las sensaciones, el frío, el calor, el tiempo, hay tantas cosas que pasan cuando toco guitarra.
Me gusta mi voz, me gusta cantar, llorar, sonreír mientras canto, cantar de tarde, cantar de noche me hace descansar, sentir, cambiar de ánimo, sentirme más lento, sentir todo lento, sentir que termina, que acaba el día, sentir que mañana comenzará otro más y se tocarán mas melodías, pero me gustan las mismas, porque ya son mías.
Cantar es maravilloso, a veces da pena, a veces alegría, es lo justo, es lo necesario, es tonto, inteligente, verdadero, sin mentiras, los sentimientos cambian a través de la canción.
Con la pena me alegro, con la alegría me apeno, a veces no pasa nada, a veces no quiero verla  nunca más, a veces me acuerdo de ella.
Pero mis canciones son mías, me leen, saben lo que siento.
Es reconfortante sentir que lo que cantas es lo que sientes, me pasa todo el tiempo, al igual que escribir, como ahora, escupes algo y le das forma, una canción igual, sólo que la música te hace más cercano, más hermoso, te completa, bailas sin pies.
Descansas, es lo necesario, es lo que quiero, no quiero más guerras, más peleas con nadie, cantemos, canta conmigo, siente lo que siento yo, eso mismo lo puedes sentir tu, acompáñame, siente mi pena, y mi alegría, sólo escucha, cierra los ojos, como lo hago yo, llora si quieres, sonríe si quieres, canta conmigo, mírame, si hace frío, olvídalo, porque cantar es calor, y si hace calor, cantar es frío.
Pero siente como yo, es lo contrario, frío al frío, calor al calor, quémate o congélate, porque la música duele, porque es verdad, nunca es mentira, suenas hermoso guitarra mía, no te detengas, cuerdas sobran, pero las tuyas son las que quiero conmigo, en mis manos, en mis brazos, eres la mejor en todo momento, no puedes decir nada, pero conmigo no callas, y me encanta.
En mis manos nunca callas, y no quiero que calles, me lees las manos, me lees la mente. Síguelo haciendo, no quiero saber que no puedes, te encanta hacerlo, eres linda, sacas palabras de donde no se puede, no sé cómo lo haces, ¿será magia? Ojalá sea así, porque para mí eres mágica, compañera, cumples mis deseos, y no dejes de sonar, cuéntamelo todo, aunque yo no quiera, yo te deseo escuchar, tengo tiempo y te lo quiero dar, y no te detengas, necesito que sigas.
No calles, que cuando callas yo también me callo, y se apaga todo, no veo sin tus palabras, guíame, enciéndete, suena, sueña. Hazme soñar, y haz soñar a otros como lo haces conmigo, debes seguir, si te apagas dejo de escribir, si te rompes no te podré cambiar, eres muy bella, y me llenas, no enciendas la luz, porque ya lo veo todo, es extraño, soy extraño, pero te entiendo. No sabes cuánto te entiendo, por mí, yo sería tu guitarra, pon tus manos sobre mí, mis cuerdas, y hazme cantar, y no te detengas, porque yo no quiero, pero te necesito, dependo de ti.
Descanso de nuevo. Apareces. Me hablas. Te hablo. Y volvemos a unirnos. Mejor no soñemos, quedémonos así.
Tú me cantas el mundo, me dices la verdad. Me duele que seas sincera, pero lo eres, y me ayuda, me cuidas. Quédate.
Acompáñame, que quiero acompañarte, Te sigo si tu quieres, si o, patéame lejos, corta mis uñas y mis dedos, laceras mi lengua, que sin ti ya no quiero hablar, no quiero sentir, porque yo te quería a ti, y solamente a ti, y a nadie más, solo tú me llenas, y si te vas, me llenas, me vacías, dejas espacios en mi, en donde ponías tus cuerdas y vibrabas dentro de mí.
Me sonrojas.
Me das pena.

Me das todo.

martes, 3 de junio de 2014

¿Qué es lo que hace un hombre promedio en un chat?

...¿Y qué es lo que hace un hombre promedio en un chat? Tomando en cuenta que este hombre suele comprometerse más de la cuenta con su trabajo, y que acababa de llegar a su solitaria y fría casa, podríamos decur que este hombre se estaba relajando.
Antes, en su juventud, este hombre practicaba su técnica en la guitarra todos los días, era su vida... era su pasión, y por esto decidió llamarse "ElDeLaGuitarra"
"ElDeLaGuitarra", un hombre atareado, amante de su trabajo, profesor de tomo y lomo, sabía que debía dedicar mucho tiempo a su deber, el enseñar, por lo cual constantemente se encontraba revisando evaluaciones y los trabajos de aquellos dos colegios en que trabajaba, ya que su ex-esposa solía gastarse toda la pensión de su pequeña en licores y salir con su nueva pareja, que era un holgazán. Un holgazán que "ElDeLaGuitarra" conocía muy bien, ya que era el ex de su mejor amiga, amiga y confidente.
Pero él ya no pensaba en su ex-mujer, sino que sólo en su hija, y de tanto pensar en ella dejó de preocuparse de sí mismo. Se volvió un hombre desalineado, no combinaba prendas, olvidaba afeitarse seguido, era un hombre que había perdido el rumbo en cierto grado, tanto que sus amigos lo reconocían solamente por su humor sarcástico.
Ya en el chat, "ElDeLaGuitarra" sólo pensaba en comentar las cosas del día, lanzar un comentario jocoso o algo similar, tomando en cuenta que el humor que tenía era un poco molesto a ratos.
Hablar del frío de la estación fue lo primero que se le ocurrió, lentamente surgieron unos cuantos individuos que hicieron causa común con él y pudieron debatir de la mejor manera que adultos pueden encontrar, el sexo y la cama. "ElDeLaGuitarra" no había salido con una mujer durante ya casi siete meses, situación que lo preocupaba casi al punto de rendirse en el amor.
Uno que otro comentario sarcástico, e incluso hiriente para los mas conservadores surgieron durante la conversación. De cuando en cuando sacaba risas en los otros chateros. A medida que avanzaban las horas se integraron hombres y mujeres, así como otros se iban de la sala. Sólo una mujer permanecía desde el comienzo, su nick era "ChicaPunk".
"ElDeLaGuitarra" creyó que, ya siendo las 00:30 de la madrugada podía conversar con una última persona antes de volver a su trabajo o intentar dormir.
-"Me leíste la mente"- fue lo que respondió "ChicaPunk" al saludo de "ElDeLaGuitarra", y allí comenzaron nuevamente a hablar sobre el frío y sus derivados adultos.
Al rato de conversar, sintieron que podían revelar sus nombres, sus gustos y estilos de vida, sus experiencias amorosas y gustos en el sexo opuesto.
Para "ElDeLaGuitarra" esto ya no era complicado de hablar, sino que sentía que no lograría nada, intentó evadir esto mostrándole un viejo proyecto personal, proyecto en donde ponía sus últimos atisbos de romanticismo que aún permanecían en él, su blog.
"ChicaPunk" sintió una conexión con lo que mostraba sentir "ElDeLaGuitarra", y dudó en mencionarselo en un principio, pero la compenetración que habían alcazado en alrededor de 3 horas de conversación hacían notar que sus esencias parecían gustarse mutuamente.
La atracción entre ellos fue tal que sentían que la noche se detenía frente a ellos.
Prometieron conocerse. Compartir sus labios por un momento y sentir que el tiempo se detiene nuevamente, ahora en sus bocas.
¿Es posible amar a un desconocido?, ¿Realmente desconocemos a todos? O simplemente, quizás, por las casualidades de la vida, ¿Podría existir alguien que te espera rescatar de tu vida?
El hombre, a la mañana siguiente volvió a sostener su guitarra, tocar la primera canción que aprendió, y se equivocó en el mismo acorde de siempre.

jueves, 15 de agosto de 2013

Mujer...

Si pudiera escribir a una mujer, a la mujer perfecta para mi, ¿sería capaz de escribirla en realidad?, fue la pregunta que me surgió al terminar de ver "Ruby, la chica de mis sueños", y lo único que puedo decir en este momento es que es complejo. Imagina las posibilidades que tienes al escribir, nuestra mente tiene las capacidades de generar mundos nuevos, personas nuevas, amores y desamores nuevos; somos capaces de esculpir "nuestra" realidad. Puedo tener a una mujer tierna, o a una mujer ruda, una mujer deportista, una mujer intelectual, una mujer que sepa cocinar, que sepa dar masajes, que me hable en otros idiomas, que cante, que tenga ojos verdes, que prepare el mejor café de grano, que le guste ir a Inglaterra por las mañanas y almorzar en Italia, luego ver un atardecer en La Tour Eiffel en Francia, para luego dormir bajo las estrellas a los pies de algún paraje de Holanda. Puede ser una mujer mayor, o bien, puede ser menor, o incluso haber nacido el mismo día, a la misma hora, el mismo año y en el mismo lugar, Puede ser morena, puede ser de piel blanquecina como la nieve, puede pasar frío por las mañanas, puede ser aquella que nunca le duela la cabeza, puede ser la que nunca se aburra de ti... Pero si lo escribiera, no estaría escribiéndola. Perder el resto de los detalles, para bien o para mal , que se enoje, que menstrúe y sólo quiera dormir en sus días, o que a veces no quiera verte, o que lanzase platos por tu cabeza, que no le guste tu música, que te robe la parte mas rica de tu comida; que te haga sentir frío cuando quiera caminar por la costanera un día de otoño, o que te destape mientras duermen juntos... si perdiera esos detalles, sería un maldito egoísta. Es que simplemente no podría vivir con una mujer sin detalles... Porque si amo a una mujer, cuando amo su amor, también amo su odio, amo su indiferencia, su color de pelo, sus pestañas, su caminar, su olor cuando despierta, y su olor antes de dormir... Porque si pudiera escribir a una mujer perfecta, me basaría en una mujer real.

domingo, 14 de abril de 2013

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- ...Y así fue como llegué a tocar el cielo.


- Oye, eso es imposible.

- Ahh, en ese momento yo no conocía la palabra imposible...


- ...Y...¿Cuándo conociste la palabra imposible?

- La conocí cuando intenté olvidarme de ti, ahí me dí cuenta que simplemente no se podía.

lunes, 1 de abril de 2013

An English Girl...

Eres la que habla distinto, la con gustos distintos, de hecho, intentar pronunciar tu seudónimo ya la da carácter a la situación... Mujer de corte europeo, Georgiana, haces que mi mente se desprenda del cuerpo y se intente conectar, sin serlo necesario. No quiero encasillarte mujer del misterio, pero si tuviera que definir nuestro lazo... si tuviera que poner nombre al vínculo que establecemos... tu serías mi compañera, y espero, en ese caso, yo también serlo, ya que nada valdría la pena al momento de decir que nos comprendemos. Agradezco que pienses en mi como un confesor, quizás no soy un confesor de élite, pero si eres cómoda al momento de darme tus ideas, siéntete libre de hacerlo. Ahora, me seduce tu discurso desde las sombras pero no hay nada como la realidad, me encantaría conversar tranquilamente contigo y que los correos y mensajes no fueran los intermediarios de nuestros pensamientos, no quiero llevarme sorpresas tampoco, no quiero pensar que en verdad ambos nos equivocamos... no quiero pensar que lo que me dices ni se acerca a la realidad... no quiero pensar que no quieres que nos conozcamos... quizás algún día o alguna noche podamos compartir una taza de té y que podamos sentir el mismo sabor... el mismo aroma... los mismos colores... A pesar de todo, Georgiana, no quiero hacerme expectativas, quizás no eres la mujer a quien busco... espero no equivocarme... Dulces sueños...

martes, 26 de febrero de 2013

A veces uno se inspira de la nada...



En Ask.fm

¿como defines al Amor? ¿que es Amar?

creo que no puedo definir el amor, no sería el mas indicado... pero si alguna vez has soñado un sueño tan genial que te hubiera gustado que no terminara, despiertas e intentas cerrar los ojos para poder seguir y vivir lo que seguía... creo que ni eso alcanza a simular la sensación...

Un deseo?

ser feliz es muy cliché, quizás pediría encontrar al amor verdadero... creo que es el momento de mi vida para conocerlo...

¿Como sabrás que es el amor verdadero?

al despertar, no necesitaré intentar cerrar los ojos para seguir soñando....

domingo, 3 de febrero de 2013

La pizza más sabrosa del mundo

Estaba completamente seguro de que era eso lo que no me dejaba dormir... no era ella en si... sino que el amor que sentía por ella. Al despertar cogí  el teléfono y la llamé. Era domingo, 11:30 mas o menos, quizás la despertaba... La verdad no, sabía que le gustaba hacer yoga y se levantaba a las 9:00 siempre, llueva o truene. También sabía que le gustaba esperar el 3º "ring" del teléfono para asegurar que podía contestar sin apuro. No contestó. La llamé a su teléfono móvil.
- ¿Mi amor? Voy camino a tu departamento, ¿ahí hablamos ya? Chaito muack!- No alcancé a decir una sola palabra, pero ya estaba acostumbrado.
Aproximadamente ella se demoraba 40 minutos en llegar a mi departamento, a no ser de que la avenida estuviera congestionada, lo que me daba tiempo para hacer mi cama, ordenar un poco y bañarme por supuesto.
La había invitado a almorzar porque se lo había prometido, si me ascendían tenía que prepararle con mis propias manos una pizza. No sé preparar pizzas, así que el viernes estuve 2 horas buscando recetas y viendo vídeos en YouTube donde aprendí a hacer la masa, pero me quedé dormido después de eso.
Al llegar me pidió el baño, en verdad no lo pidió, sólo entró y lanzó su chaleco al sillón, errándole mientras que entraba al baño.
Me preocupé, estaba pálida. De inmediato pensé que se había intoxicado con algo que comió. Desde el living escuchaba como se quejaba. Descolgué las llaves del vehículo y le dije "Vamos al hospital, te llevo".
Por suerte, no había congestión vehicular. En urgencias tuvo que entrar sola porque yo no era un familiar directo de ella, aún. Esperé a lo menos 2 horas en recibir una noticia del doctor a cargo de ella, estaba muy preocupado, ella era una mujer menuda, tez blanca y cabello castaño oscuro, ojos pardos, quizás muy parecida a la media de las mujeres, pero para mí ella era distinta.
El doctor me dijo que no tenía nada de malo, era normal en su condición...¿Condición? no entendí, pero puse cara de entender. Me dejaron pasar, era un Box que, por suerte para nosotros estaba vacío.
- Cariño, ¿como estás? me preocupaste...- Le dije, mientras que observaba sus labios ya coloridos.
- Tranquilo amor, estoy genial... ...te tengo una pequeña noticia de tres meses - Sonriendo y con unas lágrimas de felicidad inmensa, mientras que ponía su mano en su vientre.
Al abrazarla sin querer, solté el suero que tenía conectado, pero una enfermera pasaba por allí y la reconectó. Me dijo que esperara un rato afuera, que en media hora más la paciente estaba de alta.
30 minutos era el tiempo preciso para ir a comprar algo, flores, chocolates, etc. Me sentía en los cielos.
Llegamos a la casa y la llevé a la cama, que estaba a mal hacer. Mientras se acomodaba, calenté en el microondas lo que había allí.
Me arrodillé junto a ella y besé su pancita de tres hermosos meses.
Mientras servía dos tazas de té, me preguntó: - ¿Que preparas?.
Sólo le respondí: -¿Te acuerdas por qué venías?
-Ding!- sonaba el microondas, estaba lista.
En una bandeja dos tazas y dos trozos de pseudo-pizza, si es que se le podía llamar así.
-¿Te gustó?- Le pregunté un poco nervioso, no la había probado.
- Es la pizza mas sabrosa del mundo mi amor...- Dijo, mientras la dejaba en el velador.
En eso, nos dimos el mejor beso de la vida, el beso mas cálido, relajante que nos habíamos dado, y como dato extraño del momento tenía sabor a queso y jamón.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Solo...


31 de Diciembre... ya pasa un año más y yo vuelvo a terminarlo como lo empezé, en soledad. La familia ya no es lo unico que cabe en mi corazón, mi círculo de amigos se hace más pequeño, muy pequeño, pero no puedo decir que por eso sea malo, al contrario, creo que mis amigos de ahora serán los amigos de siempre. Caso contrario en el amor, en donde no veo cambio alguno...lamentablemente. Cual es mi sensación?... la respuesta seria "una lata", no es que me empecine en buscar a alguien, creo que es porque estamos hechos para vivir en pareja, sentir en pareja, permanecer en pareja... ser el complemento de alguien especial, tan especial como nosotros podemos serlo, osea, las parejas pueden serlo... Es en pareja cuando te das cuenta de lo que realmente necesita el otro... Si me preguntaran por las almas gemelas o por las medias naranjas... no sabria que responderles, ya que, al parecer, mi otra mitad la lanzaron al mar, o mi alma gemela vive en una caverna en el Kilimanjaro... a pesar de todo aún creo que puedo encontrarla...o mejor aún... que podamos encontrarnos... en un futuro no tan lejano...no tan lejano.

domingo, 30 de diciembre de 2012

La Indicada...

Tantas cosas se vienen a la mente cuando un viaje en el transporte público dura mas de 20 minutos. Vuelven a la mente cosas que te preguntas sólo cuando te sobra tiempo, ya que no quieres pensarlas en tu tiempo normal porque te autodestruyes poco a poco al escuchar tus propias palabras...

No creo que requiera un gran análisis para esto, pero creo que es necesario y justo preguntarselo a uno mismo… ¿Por qué wn, Por qué? es la pregunta exacta y certera a esta problemática, la soledad atrae muchas preguntas, pero esa era la peor, no sé como responderla… aún. Pero fuera de estas preguntas, mi cuestión es otra… Se supone que de los errores propios se aprende, entonces, porque no afino mi precisión aún???… la he cagado varias veces ya y no encuentro salida, a veces me pregunto donde está el catálogo, o si el problema es un gen, o si yo no soy de este lugar… En fin, creo que la indicada llegará a su momento, ojalá mas temprano de lo que espero, ya que la soledad es un factor que me agota, me drena la energía y el alma…

Día a día me voy convenciendo de que no soy de este lugar…

viernes, 27 de julio de 2012

La noche de los mil soles...

Martes, alrededor de las 11:30 de la mañana y recibí tu mensaje, querías hablar... hace tiempo que no nos veíamos y ahora querías hablar, sé que necesitamos hablar, pero un mensaje de texto es lo que menos hubiera esperado de tí...
Seguí afinando mi guitarra, siempre se desafina, debo comprar nuevas cuerdas, pero éso deberá esperar ya que no tengo mucho dinero y no quiero gastar mas de lo previsto.
Me comencé a preocupar, ya que nunca me habías enviado un mensaje tan escueto como el de hoy... siempre le agregas una carita a tus mensajes, el de hoy fue una excepción, una rara excepción...
Mi segundo día oficial en vacaciones y me siento extraño, si tuviera dinero en el teléfono te llamaría de inmediato, tendré que esperar... tengo la misma sensación de hace dos meses, cuando nos conocimos, osea,  cuando nos "re-conocimos", tú eras sólo una chica de mi salón de clases con la cual ni siquiera conversaba, unos cruces de miradas y nada mas, y luego 5 o 6 años después te encuentro mirando unos libros en una tienda, tu pelo me enamoró sin saber que eras tú, te giras y te reconocí de inmediato. Pero ya no eras la misma, o al revés, yo no era el mismo de hace 5 o 6 años. Comenzamos a hablar, algo que nunca habíamos hecho en nuestras vidas, ahora me parecías "interesante". Te invité un café y seguimos conversando, nos faltó tiempo para ponernos al día, nuestros ex-compañeros, ex-profesores, y todas esas cosas que con un poco de suerte, teníamos en común en nuestra época de liceo. Salimos del café y ya estaba oscuro. Me dijiste -me dió frío-, y me saqué mi abrigo y lo puse sobre tu espalda, caminamos hacia mi auto y te llevé a casa. Antes de que te bajaras te pregunté -¿te veré de nuevo?- y te diste vuelta, me miraste, te sonrojaste y me dijiste - si tu quieres -. Con eso último me cautivaste, nos comenzamos a ver mas seguido, vimos algunas películas, te quedaste en mi casa... y no te veo desde hace una semana...
Otro mensaje tuyo, decía - quiero verte - , ni siquiera lo pensé, yo también quería verte. Me alisté y me fui en el auto hacia donde trabajas. Te recogí a eso de las 7:30 a las afueras de tu trabajo, te subiste y no me dijiste nada, me sentía horrible... Conduje hasta Viña del Mar y me dijiste - Vamos a la playa -, sólo atendí. Cuando llegamos nos pusimos a caminar por las orillas, llegamos a un mirador y nos quedamos. Una lágrima corría por tu mejilla, quise abrazarte pero te corriste, me dijiste algo que me congeló.
-No estoy segura de que me quieras... como yo a ti...- .
En ese momento el Sol se escondía justo en el horizonte y algunos haces de luz se reflejaban en los peaks de las olas, generando la ilusión de muchos soles, mil soles.
No tenía palabras para responderte, sólo pude decirte: - Ni toda la luz que reflejan las olas podrían describir  el reflejo de mi alma cuando pienso en tí, no sé cómo nunca te logré ver antes...- ... y sonreíste... llevabas puesta una fragancia de vainilla....me encanta la vainilla, me acerqué a tí y te besé... me besaste... nos besamos...
Te secaste esas lágrimas, te pusiste mi chaleco y caminamos...

domingo, 13 de mayo de 2012

Compilado de frutos marchitos...

Bipolaridad
Definitivamente entenderte es algo complejo, hay veces que siento que abres tu corazón hacia mí como si nos conociéramos desde hace una eternidad, y hay veces que siento que estamos separados a distancias de años luz entre nosotros, y lo peor es que cuando intento reducir esa separación, tú corres más rápido que yo y te alejas aún mas… En verdad no sé si es tu intencion… pero hay un polo tuyo que me gusta más, el otro sólo me hace cuestionar el por qué he de quererte…

Teatro...
Me gustaría poder decirte la verdad, pero no puedo, porque soy un actor en plena obra romántica, mi cara no expresa mis verdaderos sentimientos por tí… debe ser porque el dramaturgo no quiso escribir algunas líneas para mí, debo suponer que cree que la indiferencia es mi mejor característica como actor, y por eso me coloca en un plano secundario, o mas bien terciario en esta obra llamada amor, sabiendo claramente que yo quería ser uno de los protagonistas… yo necesitaba ser uno de los protagonistas. Quizá deba romper con el esquema planteado en la obra, y renunciar a mi papel, matar a mi antagonista y tomar lo que debería ser mío… mi papel… Primera obra en la que quiero ser actor principal, y no me lo otorgan, ¿será po que no estoy hecho para este tipo de papeles?…ojalá que no, no quiero seguir siendo protagonista de obras de tragedia nunca más… porque ya comienzo a creerme el personaje… no me queda mas que preguntarle al público que opina.

Disimulo
Creo firmemente en tu astucia, creo fielmente en tu inteligencia y en tu capacidad de disimular, capacidad que yo no tengo, ya que se nota que te amo hasta cuando me callo, al caminar, al enojarme, hasta al respirar… y creo que eres lo suficientemente hábil para captar mi sutíl mensaje, la verdad no lo creo, lo sé. Tu disimulas como una experta, al cambio yo… yo soy un estúpido que todos los días estira una alfombra roja a tus pies, pero tu caminas por el lado…

Indiferencia...
Claro, era el paso que se veía venir… Toda la lógica me indicaba que era el correcto paso a seguir de ella… en verdad no sé por qué lo hace, si se supone que yo para ella no soy “nada”, y sin embargo me ignora, ¿Para qué alguien ignora a otra persona si realmente no le interesa?, ya no basta con tener unas cuantas teorías para poder explicar ese tipo de preguntas, sino que simplemente lo haces, en palabras simples, es una lata para mí presenciar este tipo de actos… sólo me gustaría que supieras que para mí sigues siendo una estrella en el cielo, pero estaría feliz si fuera en mi cielo cuando iluminaras… por ahora la luna me oculta con su sombra de concreto en esta ciudad de perros.

Hormigas
Eres como una niña pequeña que, con una lupa quemas mis pies de hormiga… Número uno, quizás es mi culpa por estar a tus pies o número dos, tú, como niña que eres, me quemas sin pensarlo dos veces.

Telón
Ya lo sabían todos, sólo quedaba manifestarlo. Un sólo gesto de ella bastó para sesgar todo tipo de conexión conmigo, toda posibilidad existente se terminó de esfumar hoy, ya no me queda nada por hacer… ni la espera a un mejor final mejoraría mi ánimo, ya que, al parecer el dramaturgo ya escribió lo que tenía que escribir, y la pluma la lanzó al mar.
Al parecer, ni la amistad pudo aplacar esa “sutilidad” que es característica de tí, y con o sin querer cortaste la última cuerda que sostenía mi corazón, volviéndose piedra como en los tiempos aquellos, y mi corazón ahora se marchitará hasta una próxima primavera, el gran problema es que esa primavera tardará mucho en llegar, ya que acaba de terminar.
Fui un iluso, un idiota, dime como quieras, pero a pesar de todo, ya sabía que iba a concluir así, debe ser porque me he acostumbrado a situaciones como éstas… esto de ser el perdedor de todas las novelas… pero bueno… de alguna manera esto tiene que seguir, créeme que no guardo ningún rencor, de hecho, ¿por qué he de guardarlo?, e incluso creo que actuaré de la misma manera de antes, como me conociste… la pluma que yace en el fondo del mar escribió que se cerrara el telón.


...Esperemos que sea el fin...





viernes, 11 de mayo de 2012

Nutshell...



En pocas palabras, perseguimos imágenes mal impresas en una realidad mal interpretada, la originalidad se desvirtúa hasta llegar a la ironía, la sinceridad suele extinguirse como una llama bajo la lluvia y la sensatez se pierde bajo el concreto.

Nos enfrentamos a la ilusión llamada tiempo de manera solitaria, con la sutil promeza de poder vencerla al final… craso error el que cometemos, nadie se salva.

La gente pierde la fé en si misma y no cree en los demás, creen en sus figuras como único y exclusivo método de enlace interpersonal, quedándonos en una burda caricatura de nosotros mismos… ignorando nuestras propias caras, nuestros propios ojos, y lo peor… nuestros propios sentimientos, lo que nos hace quedar en simples maniquíes plásticos, putrefactos, vacíos.

No pretendo aparentar ser un “sabio”, definitivamente no lo soy, mis pasos lo confirman, mi mirada lo confirma, el aire al pasar nos lo dice a todos, nadie es sabio hoy en día… somos todos unos idiotas hijos de la “imagen” y las “caras bonitas”, por eso, gente como yo nunca triunfa en este tipo de sistema, tú lo sabes también, no eres como el resto, pero te intentas perder entre ellos, con sus costumbres, recetas, vestimenta, frases, conductas, y un gran conjunto de cánones establecidos por gente bonita de ojos verdes… Al fin y al cabo a la gente le salen canas y sus ojos dejan de funcionar, sus cuerpos pierden su fortaleza, pero lo del corazón perdura, es difícil de eliminar, de hecho no eliminamos esos sentimientos, sino que perdemos parte de nosotros… Y ya no quiero seguir perdiendo mas…